Así es el refugio de Kira Miró: un viaje a sus raíces en Gran Canaria
A lo largo de los últimos años, Kira Miró se ha consolidado por méritos propios como uno de los rostros más queridos e imprescindibles de la interpretación en España. Sin embargo, más allá del deslumbrante foco de los estrenos, las alfombras rojas y el rotundo éxito de proyectos como la serie Machos Alfa, existe una faceta mucho más personal e íntima que la actriz atesora con recelo: su verdadero refugio.
Tras habernos cautivado con detalles de su historia de amor con Salva Reina y cómo surgió la chispa entre ellos en pleno rodaje, hoy hacemos las maletas para adentrarnos en la tierra natal de la actriz. Queremos descubrir ese rincón en Gran Canaria donde saboreó la libertad de la naturaleza en su infancia y al que siempre necesita volver.
Bandama: El paraíso natural donde creció
Aunque Kira nació en la Clínica Santa Catalina de Las Palmas, sus recuerdos de infancia están grabados a fuego en Bandama, una preciosa zona ubicada en Tafira. Fue allí donde creció en pleno campo, corriendo entre caballos y perros, forjando una conexión absoluta con el entorno natural.
En una sincera y emotiva entrevista concedida a Atlántico Hoy, la actriz abrió su corazón recordando aquella época dorada.
«Canarias es el refugio al que siempre quiero volver. Me relaja, me conecta; es un sitio al que necesito regresar para escucharlo, tocarlo, sentirlo y olerlo».
Entre impresionantes volcanes y leyendas flamencas
Ese apego tan físico y espiritual tiene todo el sentido cuando descubres la majestuosidad de su tierra. Bandama toma su nombre de un área natural protegida que forma parte de un fascinante y antiguo sistema volcánico. El paisaje está coronado por el Pico de Bandama y su imponente Caldera, un inmenso cráter colapsado que quita el aliento con su kilómetro de diámetro y sus 200 metros de profundidad.
Como curiosidad histórica, la oficina de turismo de Gran Canaria cuenta que el topónimo ‘Bandama’ esconde una herencia europea. Se cree que deriva de Daniel Van Damme, un ilustre comerciante flamenco que tuvo el honor de ser el primero en explorar las entrañas de esta espectacular caldera. Todo este paraje de ensueño se enmarca en Tafira Alta, una pintoresca zona de medianías al este de Las Palmas y muy cerca de Santa Brígida, salpicada de fincas, coquetos barrios y casas que conforman el Paisaje Protegido de Tafira.
Sabores de la memoria: Vino, rutas y galletas
Mencionar la palabra ‘Bandama’ es, para muchísimos canarios, un viaje instantáneo a la niñez. ¿El motivo? Las icónicas galletas Bandama, un dulce clásico que toma su nombre precisamente de esta cautivadora región.
Pero el festín para los sentidos no termina ahí. A un tiro de piedra de este entorno se despliega el Monte Lentiscal, hogar de una de las áreas vitivinícolas con mayor solera y antigüedad de toda Canarias. Esta comarca, amparada bajo la Denominación de Origen Gran Canaria, es un auténtico paraíso de bodegas y riquísima gastronomía. Es el destino ideal para los amantes del senderismo y el cicloturismo, quienes pueden perderse por sus infinitas rutas teniendo siempre al imponente paisaje volcánico como estrella invitada.