
El Manresa hace historia y agrava la crisis del Real Madrid en un final de infarto
El Nou Congost fue testigo de una noche inolvidable para el baloncesto local. Después de más de 28 años de sequía en casa y de acumular 25 tropiezos consecutivos frente al gigante blanco, el Manresa ha vuelto a saborear la gloria al tumbar al Real Madrid. La última victoria como local se remontaba al 24 de mayo de 1998, cuando aquel modesto equipo entonces llamado TDK doblegó al Madrid en su heroico camino hacia el título de Liga, un campeonato legendario en el que también dejaron por el camino a Estudiantes y al Baskonia de Sergio Scariolo.
Un récord que nadie en el Madrid quería firmar
Por su parte, el conjunto madridista protagonizó un registro histórico por los motivos equivocados. Con el liderato asegurado de forma matemática desde hace cinco jornadas, los blancos se han dejado ir hasta el punto de perder absolutamente todos los encuentros que les quedaban. Es la primera vez desde la creación de la Liga en 1957 que el Madrid encadena cinco derrotas consecutivas en este tramo, superando su anterior marca negativa de cuatro tropiezos seguidos en las temporadas 1999-00 y 2009-10.
Tensión, broncas y una reacción insuficiente
Aunque sobre el papel no había nada clasificatorio en juego —más allá de la emotiva despedida del jugador local Dani Pérez tras siete temporadas—, el encuentro estuvo cargado de una tremenda tensión que se saldó con cinco técnicas para los visitantes. El equipo de Diego Ocampo, liderado por la efectividad de Agustín Ubal (16 puntos), Ferran Bassas (14), Retin Obasohan (14) y Pierre Oriola (13), salió a morder desde el principio, encontrando muchas facilidades al contraataque ante una defensa blanca que hacía aguas.
La pasividad defensiva del Madrid enfureció a Sergio Scariolo. Al verse 19 puntos abajo antes del descanso (54-35), el técnico pidió un tiempo muerto de urgencia para echar una durísima bronca a sus jugadores, exigiéndoles un cambio total de actitud. Las palabras surtieron un efecto inmediato: con un gran Mario Hezonja y el acierto perimetral de Abalde, el Madrid firmó un parcial de 2-13 en apenas dos minutos para irse al vestuario con un más ajustado 56-48.
El caos de la segunda mitad: expulsiones y descontrol
Lejos de calmarse, la segunda mitad trajo consigo el caos absoluto. El pívot madridista Yurtseven fue descalificado tras recibir una técnica por protestar una acción e insultar a un colegiado. Su salida de la pista dejó una imagen muy fea, encarandose con la grada y llevándose la mano a la oreja en su segundo partido en la Liga.
La tensión terminó de desbordarse en el último cuarto, cuando el propio Scariolo fue expulsado al recibir su segunda falta técnica. El técnico estalló de desesperación tratando de indicar a los árbitros que había solicitado una revisión en vídeo (Instant Replay) tras un saque de banda dudoso.
Sin su entrenador en el banquillo y con un juego interior diezmado por la expulsión de Yurtseven, las cuatro faltas de Almansa, y las ausencias previas de Campazzo y Lyles, el Madrid dependió en exclusiva de un descomunal Mario Hezonja, autor de 32 puntos. El croata logró igualar el marcador a 85 con dos acciones geniales, pero el esfuerzo titánico no bastó. Steinbergs rompió el empate para el Manresa, mientras que el desorden defensivo del Real Madrid provocó faltas evitables de Maledon, Okeke y Almansa, sentenciando el choque desde la línea de tiros libres. Al final, una técnica a Abalde por protestar cerró una noche redonda para un Manresa que hizo historia, y trágica para un Madrid que también la hizo.