Franclin Gutiérrez: En algún momento tendré que sentarme con Evo Morales a hablar “de presidente a presidente”

Publicado en Yungas Noticias en fecha 29 Noviembre, 2016
 Las cifras de la producción y la venta de coca en el país. Infografía: Julio Huanca


Las cifras de la producción y la venta de coca en el país. Infografía: Julio Huanca

El titular de los productores de coca de los Yungas afirma que, en algún momento, tendrá que sentarse con Evo Morales a hablar ‘de presidente a presidente’?(de sus respectivas federaciones de cocaleros) sobre la problemática de la hoja de coca.

Cuál es la zona tradicional de producción de coca? Para los productores de la hoja de los Yungas la respuesta es clara: solo el cordón territorial reconocido por la actual Ley 1008, es decir, las provincias Nor, Sud Yungas e Inquisivi, parte de Franz Tamayo, Muñecas y Murillo en La Paz, además de los Yungas de Vandiola, en Cochabamba, y así lo plantean en su anteproyecto de Ley de la Coca Originaria y Ancestral. Pero los cocaleros del trópico cochabambino también se consideran zona legal (léase también “tradicional”) de cultivo y piden que así se los reconozca en la futura normativa y para ello también presentaron su propuesta. Así, lo que se ha de considerar legal-tradicional será el tema, se prevé, de debate desde enero de 2017, cuando se empiece a tratar la nueva Ley General de la Hoja de Coca.El Gobierno, por su parte, reconoce a ambas zonas como tradicionales y por ello impulsa su política de “Desarrollo Integral con Coca”, a través de la cual busca diversificar la economía y producción del sector.

La discusión se trasladará a la siguiente gestión, es un hecho; aun cuando el presidente Evo Morales y el ministro de Desarrollo Rural y Tierras, César Cocarico, anunciaron, por separado, que esta norma sería aprobada hasta fin de año.

El mayor problema es la falta de consenso entre las dos regio-nes productoras.

La gestión legislativa está por finalizar. Resta menos de un mes para que comience el receso, pues las sesiones están previstas hasta el 22 de diciembre. El tiempo para lograr una normativa concertada, según el diputado Henry Cabrera, del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS), es corto y más si las divergencias entre las dos organizaciones cocaleras son acentuadas.

Los cocaleros de los Yungas presentaron su documento el viernes 14 de diciembre, tras una marcha que tenía prevista llegar al mismo Palacio de Gobierno, porque pretendían entregar su documento directamente al presidente Evo Morales. Empero, la movilización no pudo ingresar al centro del poder político y tuvo que concentrarse en la plaza de San Francisco: esperaban ser recibidos por el Presidente, pero los únicos que lo hicieron fueron los policías.

“El presidente de las Seis Federaciones del Chapare es el hermano Evo Morales Ayma y mi persona es presidente de las Tres Provincias de la zona tradicional, entonces va a haber un momento en que vamos a tener que sentarnos, de presidente a presidente, para poder hablar el tema coca”, dijo el titular de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca) de La Paz, Franklin Gutiérrez, respecto al encuentro fallido con el Jefe de Estado.

Un diálogo con la máxima autoridad del país, según el dirigente, solo tendría como objetivo conversar sobre la sustitución de cocales en el Chapare por otros productos (por ser “área de producción en transición”), aunque también impulsar el desarrollo integral en los Yungas.

PROPUESTA. Según este representante, su planteamiento básico es que todo lo que está fuera de la jurisdicción tradicional es coca ilegal y debe ser erradicada. “Estamos enmarcados en los convenios, los que no reconocen a los hermanos del Chapare. Siempre hemos exigido al Gobierno que erradique lo ilegal”. Así, no descarta acudir a organismos internacionales para hacer valer ese derecho, aunque no dijo a cuáles.

El dirigente Gutiérrez añade un matiz inesperado: que además de restringir la siembra de la hoja al departamento de La Paz y a una pequeña parte en Cochabamba, la producción en este territorio “sea ilimitada”, en el sentido de no establecer un cupo (actualmente de 12.000 hectáreas); al respecto, dice la propuesta de ley: “la zona reconocida en la presente ley no estará sujeta a reducción, su cultivo es renovable y permanente (coca de por vida)”. “No tenemos otra alternativa de poder sobrevivir en Yungas más que de la hoja de coca”, afirma. ¿Por qué?, primero, porque las serranías no permiten expandir y diversificar la producción y, segundo, el sistema de producción se redujo a minifundios. Y garantiza que bajo ese sistema no se incrementará la producción actual.

Por el contrario, las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba plantean la producción de 20.000 hectáreas, de las que 12.000 estarán en los Yungas de La Paz, 7.000 en el Chapare y las restantes 1.000 se distribuirán entre Caranavi y Yungas de Vandiola. Esto, naturalmente, condice con lo que ya había anticipado el presidente Morales en julio de este año. Entonces, estimó que, una vez que se separe la Ley 1008, es decir, la producción de coca y la penalización del narcotráfico, la producción de la hoja iba a ser de “20.000 hectáreas, bajo estudio de uso nacional”.

Según datos del informe de Monitoreo de Cultivos de Coca 2015, de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC), la cantidad de coca sembrada en 2015 alcanzó las 20.200 hectáreas, que se redujo desde 2005, cuando ascendía a 25.400, es decir, hubo una disminución del 20,5%. Como consecuencia de ello, la producción de la hoja secada al sol también descendió 22,6%, en ese mismo periodo.

El anteproyecto de los productores chapareños fue entregado al Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras hace dos semanas, para que sea aprobado en el gabinete ministerial y de ahí se lo derive a la Asamblea Legislativa Plurinacional con la finalidad de que “se sancione una nueva ley que garantice la producción de la hoja de coca en el trópico”, explica el exvicepresidente de la organización matriz de los cocaleros de esa región, Leonardo Loza, en cuya gestión fue redactado dicho anteproyecto.

Lamenta que sus similares de los Yungas se hayan olvidado de la historia que tienen en común respecto a la lucha encaminada en las gestiones “neoliberales”, en las que se dispuso la erradicación de coca.

“No podemos pisotear nuestra historia, olvidarnos de nuestra historia, ni hacer a un lado las semejantes luchas que hemos librado, tantas marchas, tantos bloqueos, tantas pérdidas de vida; pareciera que para algunos dirigentes eso ha sido fácil, olvidar, hacerlo a un lado, no tomar en cuenta las coincidencias ideológicas, políticas, luchas sociales. Hemos escuchado con mucha preocupación a dirigentes de Yungas de La Paz, (decir) que la coca es ilegal y por lo tanto tiene que erradicarse”, manifiesta Loza, quien considera que ésa es una visión particular e irreal.

Mientras los cocaleros yungueños se declararon en estado de emergencia para iniciar movilizaciones en caso de que se considere una propuesta divergente a la que presentaron, los productores del Chapare piden diálogo, y para ello buscarán acercamientos con ese sector.

Para avalar sus propuestas, ambas organizaciones reivindican un trabajo consensuado a nivel de sus afiliados. Según datos oficiales, en el trópico de Cochabamba cinco son los municipios donde se produce coca: Villa Tunari, Shinahota, Entre Ríos, Chimoré y Puerto Villarroel. En éstos hay 42.240 productores.

En los Yungas de La Paz son siete los territorios autónomos donde se siembra la coca: Coripata y Coroico, en Nor Yungas; Chulumani, Irupana, La Asunta y Yanacachi, en Sud Yungas e Inquisivi, en la provincia del mismo nombre. Allí trabajan la tierra  35.087 cocaleros.

En 2015 ambos sectores intentaron trabajar una normativa consensuada, pero no fue posible, según Loza, porque primaron intereses particulares en los productores paceños. No obstante, para Gutiérrez está claro que desde el comienzo no se avaló la legalización de la producción fuera de la zona tradicional. Y es que, según este dirigente, la mayor cantidad de coca que se produce en el Chapare no llega al mercado legal.

El informe de monitoreo de la UNODC menciona que de las 32.500 toneladas (t) de producción de coca secada al sol, 21.201 t (65%) fueron comercializadas en los mercados legales, es decir, Villa Fátima (La Paz) y Sacaba (Cochabamba).

Además, indica que de las 21.201 t vendidas, 93% corresponde al mercado paceño y solo 7% al de Cochabamba. No obstante, no precisa si esa coca solo corresponde a la cosecha de esas regiones.

DESVÍO. En febrero, el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres, reconoció que se desvía coca al narcotráfico. “Si hay una demanda, hay un mercado ilegal, ese es el que demanda la hoja de coca, lastimosamente (para producir) cocaína. Si bien la hoja de coca es la materia ilegal para la elaboración de pasta base de cocaína es porque hay un mercado ilegal”, manifestó. En julio, tras el informe de la UNODC, reiteró que el problema de fondo es la demanda. En la oportunidad, el representante de la Unión Europea, Timothy Torlot, indicó que es “obvio” dónde se desvía esa producción, en alusión al narcotráfico, pero no dijo de qué región proviene esa coca que va a fines ilícitos.

Entretanto, Erlan Oropeza, director general ejecutivo del Fondo Nacional de Desarrollo Alternativo (Fonadal), la institución que apoya a los cocaleros de la zona tradicional a diversificar su producción, asegura que la búsqueda de consenso es fundamental para que se apruebe una Ley General de la Hoja de Coca.

En su criterio, si bien la región de los Yungas es tradicional, milenaria y ancestral, no hay que perder de vista que la historia del Chapare data de hace más de 25 años.“Es algo en lo que hay que coincidir, hay que trabajar, hay que consensuar, socializar, son trabajos muy sensibles, es un trabajo más técnico sobre lo milenario, ancestral. Lo que nosotros no queremos es que haya una convulsión social, es algo sobre lo que hay que tener mucho cuidado, solo pedirles a ambas regiones que se reúnan para consensuar, hay que aceptar nuestras diferencias y buscar coincidencias”, argumenta.

Considera importante una normativa concertada porque ello permitirá que el Estado pueda avanzar y cumplir los compromisos internacionales. “Es una responsabilidad compartida en la que se tiene que seguir trabajando”, afirma.

Entretanto, la Dirección de Comunicación del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras informó que el ministro Cocarico ya no se pronunciará sobre este tema. En esa repartición dijeron que se desconoce cuántos proyectos de ley fueron presentados y cuándo se iniciará el análisis.

Esta autoridad declaró el viernes 18 de noviembre que el tema es muy sensible y que por ello no se fijaba plazos para su aprobación, porque “eso es como ponerse la espada contra la pared”.

Según Oropeza, además de los anteproyectos de ley de los Yungas y del Chapare, existen otros planteamientos, como de los kallawayas (médicos originarios), de las provincias Larecaja y Caranavi, “que quieren ser incorporados a la ley, hay varios que hay que consensuarlos”.

Las dos propuestas de las máximas organizaciones cocaleras prevén la formación de una entidad que se denominará Concoca, Consejo o Coordinadora Nacional de la Hoja de Coca, instancia que deberá regular su producción, comercialización y exportación. Estará a cargo de un directorio, del que participarán el Estado, a través de sus reparticiones, y los cocaleros. En la propuesta yungueña se prevé la creación del Ministerio de la Coca y Desarrollo Integral y un Fondo Nacional de Desarrollo Integral para garantizar el financiamiento de toda esta política.

Ambos anteproyectos prevén que se mantengan los mercados para la venta de la hoja en La Paz y Cochabamba, es decir, instalaciones de Adepcoca y Sacaba, respectivamente.

En cuanto a la exportación, prevén la venta tanto en el mercado local como en el exterior, en su estado natural o industrializado. Una diferencia en este punto es que, según la propuesta del trópico de Cochabamba, esta tarea deberá ser encaminada por Concoca, mientras que los Yungas prevé la creación de una Empresa Mixta de Exportación de Hoja de Coca.

Adicionalmente, el planteamiento de los cocaleros paceños incorpora la creación del Programa Nacional de Industrialización de la Coca, que será operado por el Estado, a través de sus instituciones, y los productores. En el Chapare, se sugiere que esa tarea esté a cargo de Concoca, igual que la parte científica y de investigación, pero la propuesta yungueña prevé la conformación de un Centro de Investigación Científica de Coca y Biodiversidad.

Ambos proyectos hablan de impulsar el Desarrollo Integral con Coca para zonas en transición, es decir, donde la coca no está permitida.
La Razón

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